domingo, 6 de febrero de 2011

Esclavo de lo que dices, dueño de lo que callas.


Hay tres cosas que jamás podrán recuperarse: la flecha lanzada, la palabra dicha y la oportunidad perdida. Perdí ya demasiados besos por no saber decir te necesito. No quiero perder ni uno más. No necesito un príncipe azul, solamente a uno para el cual yo sea su única princesa. Estaba esperándote en la historia equivocada, pero te he encontrado en la introducción de un nuevo cuento. Hazlo nuestro. La suerte está de nuestro lado, amor.

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