lunes, 28 de marzo de 2011

Cross out



Siete veces he despreciado mi alma: la primera, cuando la vi temerosa de alcanzar las alturas. La segunda, cuando la vi saltar ante un inválido. La tercera, cuando le dieron a escoger entre lo arduo o lo fácil, y escogió lo fácil. La cuarta... Basta. No sé por qué, pero cuando estás mal, todo te suena como si tuviera un segundo significado. En la vida no se puede tener todo, sin embargo, es necesario aspirar a ello, porque la felicidad no es una meta, sino un estilo de vida.

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