domingo, 19 de junio de 2011

Después

"En la oscuridad de tus pensamientos quisiera ser una luz."
No tengo ni idea de quién ha escrito esa frase. Sólo recuerdo la nota que un día apareció fijada a la pared de la cocina.
"En la oscuridad de tus pensamientos..."
Quiero que alguien salga del bosque e ilumine mi rostro con un rayo de luz. Ser visto puede ser tan importante... Da igual por quién... Cada día desaparezco más en mí misma.
"Quisiera ser una luz..."
Me tambaleo, y a cada paso me vuelvo más insegura, cambio de rumbo, me muevo en círculos. Pero lo que no hago es detenerme. Detenerse está totalmente descartado. Dieciséis horas se reducen a dieciséis minutos cuando una va por ahí sin rumbo. Los límites de la propia percepción empiezan a deshacerse, y todo deja de tener sentido. Hasta el sueño pierde su significado. Quisiera que apareciera una luz en la oscuridad de mis pensamientos. Pero no hay luz alguna. Solo me quedan los pensamientos.

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