jueves, 7 de julio de 2011

Solo nos queda huir hacia delante

El dolor es una casa donde las sillas han olvidado cómo sostenernos, los espejos cómo reflejarnos, las paredes cómo contenernos. El dolor es una casa que desaparece cada vez que alguien llama a la puerta, una casa que vuela por los aires con la mínima brisa, que se entierra hondo en la tierra mientras todos duermen. El dolor es una casa donde nadie puede protegerte, donde las puertas ya no te dejan salir ni entrar.
Cuando estás con alguien que te comprende sientes que te acompañan en tu hogar de dolor, que también conoce esa arquitectura, que puede caminar junto a ti de una triste habitación a otra, haciendo que todo ese laberinto de viento y vacío no resulte tan aterrador ni solitario como antes.
Un día en el jardín de esa casa me preguntó qué estaba haciendo. Le dije que estaba mirando al cielo. Respondió: "Eso es un error de planteamiento. El cielo está en cualquier lugar."

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