domingo, 27 de mayo de 2012

Que mis miedos se fundan en tus besos

No puedo quedarme sentada esperando una respuesta. Bueno, rectifico, por poder, puedo. El problema es que no quiero. 
Siempre me he dicho a mí misma que nunca iba a dejarme llevar tanto como para luego no saber dónde estaba. Que eso de hacer el muerto, dejar la mente en blanco, cerrar los ojos y que la marea sea quien decida hacia qué sitio debes ir lo haría solo en la playa, en verano, con amigos cerca por si no me daba cuenta de que me alejaba demasiado.
Pero entonces llegaste tú. Tú y tu sonrisa. Tú y tu capacidad para hacerme sentir bien cuando estamos juntos e insegura cuando te marchas. Tú y tu forma de abrazarme y hacer que piense que de verdad quieres esto, que me quieres a mí. Tú y cuando te muerdes los labios y después muerdes los míos...
Y ahora me doy cuenta de que había dejado que tú fueras las olas, que me mecieras en el océano de tu mirada, que intentaba mantenerme a flote pero cada vez era más difícil. Trataba, y en realidad aún lo hago, de seguir nadando para alcanzar la costa. Pero lo que empieza con ilusión acaba con decepción, y se me están cansando los brazos.

lunes, 21 de mayo de 2012

Menos es más

Hay veces en las que, intentando evitar que algo suceda, lo provocas.

Necesitamos decir que no a los miedos

¿Por qué aprendemos cuando somos pequeños? Porque no tenemos miedo de fallar. Si nos asustara la idea de comernos el suelo con los primeros pasos, ni siquiera intentaríamos ponernos de pie. Es cierto que el miedo puede evitar que nos hagamos daño con un peligro real, pero son muchos los casos en los que no hay riesgo ni amenaza. Dicen que quien no arriesga no gana, y es verdad. Decide qué es lo que quieres y ve a por ello.

viernes, 18 de mayo de 2012

De nuevo

 Depués de experimentar lo que es perder algo que quieres, ya sea un miembro de tu familia, un amigo,  un blog, un partido de fútbol... Después de sentir ese vacío que deja lo que se ha marchado... Después de darte cuenta de que esa vaga esperanza de que regrese no servirá de nada... Después de aceptarlo, de asumirlo y de superarlo, te cuesta volver a empezar de nuevo. Nervios, miedo, esperanza... Poco a poco te vas obligando a dejar todos los recuerdos atrás, los guardas en esa parte del cerebro que te impides visitar por temor a volver a derramar lágrimas en vano y tratas de sonreír de nuevo, de abrirte a los demás... Pero sabes que algo ha cambiado, que nada volverá a ser lo mismo y en el fondo te sientes más fría, más distante y más ajena a tus propios sentimientos. Hasta que, sin esperarlo, aparece y vuelves a ser feliz sin saber muy bien cómo y por qué. Aparece y te vuelves a sentir agusto contigo. Aparece y encuentras una parte de aquello que creías perdido, de ti misma.

miércoles, 2 de mayo de 2012

Algo así como lo que necesitaba

Está claro. Cuánto menos buscas algo, más fácil es encontrarlo. Aunque también hay que aprender a crear nuestras propias oportunidades. No debemos vivir solo en un lado. Hay que moverse, mirar las cosas desde puntos diferentes, intentar comprender las acciones del resto, los motivos, cuándo, dónde y por qué hacen lo que hacen. Poco a poco, el tiempo va poniendo a cada uno en su lugar y me gusta dónde estoy ahora mismo. Aquí y allá pero contigo.
+ Se te ha caído un pelo jajaja.
- ¡Genial! ¡Ya tienes un recuerdo!
+ ¿Para qué quiero algo que me recuerde a ti si es a ti a quien tengo?
Sin prisas, pero sin pausas.