sábado, 30 de noviembre de 2013

Te lo prometo



- Pensaba echar una partida al billar.
- Lástima.
La mira y se ríe. Ella no sabe si es por lo ridícula que parece intentando aparentar seguridad cuando está rota por dentro. Siguen caminando a lo largo de un puente y se sientan en un pequeño murito. Ella no quería hablarlo en cualquier banco de cualquier plaza. Ese día había demasiada gente en las calles y necesitaba estar con él a solas para desahogarse.
- No tienes excusa porque por muy enfadado que estés con alguien no dejas de quererlo.
Él aparta la mirada y la dirige hacia las vistas de la ciudad que tienen a sus espaldas. El día resulta tan frío que parece hecho a medida para la ocasión. Ella se levanta y camina un par de pasos aferrada al colgante que él le regaló. Se plantea salir corriendo y no volver a verlo, pero se detiene.
- No sé a qué esperas.
- A que vengas conmigo para poder ganarte al billar.
Él permanece ahí sentado y ella empieza a temer que se lo haya pensado mejor, que ya no quiera echar esa partida al billar, que no vaya a luchar por estar juntos; pero él se levanta también y el miedo se borra de sus ojos. En el fondo sabe que él la quiere.
- Por favor, -la abraza- déjame demostrarte que te quiero, que puedo cuidarte y que puedo hacerte feliz.
- ¿Y si cuando yo quiera tú ya no quieres?
- No va a pasar.
Coge su carita entre sus manos y la mira intentando con sus ojos que ella entienda que lo siente. Le da un beso en la frente a pesar de las ganas que tiene de besarla en los labios y ella a él, aunque su orgullo no la deje reconocerlo.
- No va a pasar. Te lo prometo.

viernes, 5 de julio de 2013

Cuánto, cuándo, cómo, dónde, el qué y por qué

¿Cuánto hace que no hablas contigo mismo? ¿Cuánto hace que no te eres sincero? ¿Cuánto tiempo llevas tratando de convencerte de que has tomado la decisión correcta cuando, en el fondo, estás totalmente seguro de que has errado? ¿Por qué evitamos reconocernos que vamos en el sentido contrario al lugar al que queremos llegar? Llevo meses sin poder llegar a tomar una decisión final porque no era capaz de parar un segundo y decirme "chica, ¿qué haces?"; simplemente, evitaba pensar en todo lo que me hace daño. Obviaba cada cosa que me producía dolor en vez de analizarlo para hacerme más fuerte. Pero hoy, me he levantado del sillón y me he dicho a mí misma "hasta aquí". He ido hacia el espejo, me he mirado y me he dado cuenta de que hace mucho que no tengo lo que quiero. Es más, que ni siquiera sé lo que quiero. Es el momento de averiguarlo.

lunes, 22 de abril de 2013

Vicio

Pensaba que podría vivir en un mundo sin sentimientos pero, ¿sabes?, he puesto música y tardado tres canciones en decir "te quiero".
Siempre he odiado ser dependiente. Y es que, cuando la presión se convierte en prisión, huyo. Sin embargo, se podría decir que me encuentro bien en esta cárcel en la que la ropa está recogida por el suelo.
Si me apetece escapar, reconozco que me interesa solo porque está prohibido. La realidad es que voy arriba o abajo, no sé quedarme en medio.
¿Y qué si mis diez mandamientos son los siete pecados capitales? Dime, ¿acaso no envidias la lujuria del vago al afrontar con ira y soberbia cualquier tipo de exceso como gula?
No es lo mismo que me digas que mañana viernes o vienes; porque sí, ambas cosas alegran, pero de siete días a la semana quiero besarte ocho.


viernes, 29 de marzo de 2013

Sin sentido

El sonido es ilógico. Si se me cae una taza, a la cual le tenía mucho cariño porque me la había regalado mi abuela, hace ruido. La frágil porcelana abraza el suelo y se distribuye por la superficie en pedacitos después del estruendo. Sin embargo, lo que más roto queda es el recuerdo en mí. 
¿Por qué se escucha tanto lo que se rompe cuando es material y lo emocional no emite el más mínimo sonido?
Ya puede explotar una bomba que el ruido será ensordecedor, pero las vidas que se lleva se despiden mudas.
Ya podemos discutir con las personas que más queremos que los gritos quedarán ahogados por el silencio de la confianza desvaneciéndose.
Lo verdaderamente importante no hace ruido. Y pensándolo bien, ni se oye, ni se toca, ni se ve, ni se huele. ¿Por qué tenemos sentidos si no nos sirven para percibir lo esencial?

sábado, 5 de enero de 2013

I will be

Quiero ser tu saco de boxeo con el que desahogas tus frustraciones. Quiero ser el colchón en el que te puedes dejar caer porque sabes que te va a soportar. Quiero ser el payaso que más te haga reír y el paño en el que puedas secar tus lágrimas. Quiero ser la cama en la que te quedes dormido después de un día agotador. Quiero ser la almohada que guarda los sueños que deseas cumplir. Quiero ser el primer y último beso de cada mes. Quiero que no des por hecho que siempre voy a estar ahí pero que nunca lo dudes. Quiero ser los "buenos días" de cada mañana y las "buenas noches" antes de que te vayas a dormir. Pero sobretodo quiero ser quien te haga feliz aun cuando no tengas ganas de estarlo.