viernes, 29 de marzo de 2013

Sin sentido

El sonido es ilógico. Si se me cae una taza, a la cual le tenía mucho cariño porque me la había regalado mi abuela, hace ruido. La frágil porcelana abraza el suelo y se distribuye por la superficie en pedacitos después del estruendo. Sin embargo, lo que más roto queda es el recuerdo en mí. 
¿Por qué se escucha tanto lo que se rompe cuando es material y lo emocional no emite el más mínimo sonido?
Ya puede explotar una bomba que el ruido será ensordecedor, pero las vidas que se lleva se despiden mudas.
Ya podemos discutir con las personas que más queremos que los gritos quedarán ahogados por el silencio de la confianza desvaneciéndose.
Lo verdaderamente importante no hace ruido. Y pensándolo bien, ni se oye, ni se toca, ni se ve, ni se huele. ¿Por qué tenemos sentidos si no nos sirven para percibir lo esencial?

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