lunes, 22 de abril de 2013

Vicio

Pensaba que podría vivir en un mundo sin sentimientos pero, ¿sabes?, he puesto música y tardado tres canciones en decir "te quiero".
Siempre he odiado ser dependiente. Y es que, cuando la presión se convierte en prisión, huyo. Sin embargo, se podría decir que me encuentro bien en esta cárcel en la que la ropa está recogida por el suelo.
Si me apetece escapar, reconozco que me interesa solo porque está prohibido. La realidad es que voy arriba o abajo, no sé quedarme en medio.
¿Y qué si mis diez mandamientos son los siete pecados capitales? Dime, ¿acaso no envidias la lujuria del vago al afrontar con ira y soberbia cualquier tipo de exceso como gula?
No es lo mismo que me digas que mañana viernes o vienes; porque sí, ambas cosas alegran, pero de siete días a la semana quiero besarte ocho.